Lo
primero que me pasó con este disco es que, desde su sonido, se me apareció como
un gran generador de anécdotas. De aquellas en las que uno para el oído, y con
una mueca que busca la sonrisa cómplice en el interlocutor lleva a hacer la
pregunta: “¿qué es lo que está sonando?”, como en una clásica escena de la
película “Alta Fidelidad”, donde John Cusack pone “Dry the rain” de la Beta
Band con el objeto de que, justamente, llamar la atención de los clientes de su
disquería.
La
anécdota que genera este disco –que en principio tiene poco que ver con la Beta
Band- surge también en una tarde de sábados transcurrida en mi disquería amiga,
en el que la curiosidad me llevó a revisar dentro de una caja de discos para
reponer y otros encargados. Allí me topé con el arte de tapa, que llama la
atención desde el vamos. Leí luego el nombre de la banda: “Tulús”. Me sonó de
algún lado. Recordé haber escuchado en la web un rock clásico setentero, con
marcados órganos.
Los
presentes en la ya casi noche de aquel sábado pusimos el disco y le dimos play,
y ahí se generó esa mueca: “che, esto está muy bueno”.
Y
está muy bueno por las raíces que tiene, porque remite al rock clásico de los
setenta, pero al más sucio, al más stoner.
Remite a la sensación de densidad, de humo, y al rock de fines de los sesenta y
principios de los setenta más interesante de Argentina. Siempre con esos
órganos que son distintivos, casi una marca personal.
También
remite a los sesenta/setenta desde las letras. Ya “Las manos” comienza con unas cuantas
declaraciones: “…y pueda imaginarme en otro lugar” y “¿cuántas veces más verás el sol resplandecer? / eso nunca lo
podrás saber / sólo cuida que en tus horas siempre brilles con él”. “Paternal” también:
“Yo sé que nunca tengo ideas muy claras / y siempre poco tiempo para elegir”,
buscando escape, buscando algo que dé motivación, aparece la idea de ir “a la
paternal a ver a mis amigos”. Hay una tensión entre la huida, el escape y la
vuelta a lo que uno considera propio. Este tema tiene el clima y posterior in crescendo y explosión que más me gustan del disco.
El
tema que da nombre al disco, “Regreso al círculo vital”, es un pesado tema de pulso Floyd con Lap steel (cortesía de José Lavallén) con una abstracta letra
sobre el desengaño y la idea de que “tendrías que expandir tu mente”, que en su
estribillo clama: “perdimos nuestro tiempo / huyendo junto al viento /por eso
hoy regreso al círculo vital”.
"La
última cosecha" es un stop en el rock denso y riffero, un lindo y amargo
acústico que recuerda a los sesentas desde su letra y su entonación, de la que se
rescatan frases como “ya no tengo más voz /la olvidé justo ayer”, y “este
invierno nos encuentra una vez más / recogiendo una cosecha amarga”.
"Anguila
eléctrica" vuelve a la carga con la electricidad, ahora en forma instrumental.
Se ve aquí en intercambio entre los distintos miembros de la banda, y sobre
todo los contrapuntos entre las guitarras de Santiago Compiano y los órganos y
sintes de Federico Vázquez Gil.
“Quizás
despierto” tiene de invitado a Gabo Ferro, que hace una de sus participaciones
más rockeras de los últimos años. La banda, según pude leer, fue o ha sido en algún momento su backing band en varias presentaciones del cantante.
Luego,
“En la avenida” y su referencia a “Once” parecen remitir al viejo “Avenida
Rivadavia” de Manal. Al final de este
tema, Compiano canta: “Hoy necesito entender /nadar en aguas más tibias/ dormir
en nubes, mi canto / cubrirme con su manto”; parece en busca de redención.
El
último tema, “Cormano o todo danza” es casi un punk rock sobre la contemplación
de los demás como mero espectador, mientras “todo danza afuera de mí”.
A
todo esto, quiero volver al nombre del disco: “Círculo vital”. ¿Será aquel al
que algunos siempre volvemos, el de las raíces? Sí, ese que remite a un
espíritu, a una llama, que mantienen viva desde el homenaje –y no desde la
demasía de clasicismo o encorsetamiento, como alguno ha dicho me parece algo injustamente- discos como
este, más allá de las limitaciones que pueda tener. No hay que olvidar que este es un primer disco, que promete crecimiento futuro por parte de la banda (que, dicho sea de paso, recientemente realizó una gira por Brasil).
Ya
lo dice el propio disco a modo de presentación, en su librito interior:
“El círculo vital busca ser humus, tierra
fértil donde crece la belleza que eleva sobre un medio cada vez más hostil. Es
un grito de hastío contra la velocidad y el autismo de la vida moderna, y como
tal, su arma es el volumen. Es la búsqueda del otro, de la piel y del alma.
Todos llevamos adentro un círculo vital, creador de vida y del que tendemos a
apartarnos embelesados con las mieles de la última modernidad. Este disco busca
unir en comunión todos esos pequeños círculos en un lapsos de música para
reconocernos en eso otro y asumir definitivamente que no estamos solos”.
Por suerte no estamos solos. Nos encontramos en el Círculo Vital.
"Círculo vital" puede escucharse en http://tulus.bandcamp.com/
Más info de la banda en su facebook "Tulús" y en www.tulusbanda.com.ar





